dijous, 18 de juny de 2020

Voces de la comunidad

Entrevista a Joan Domènech

-¿Qué es para vos Innovar en Educación?

En Catalunya tenemos la tradición de diferenciar entre innovación educativa y renovación pedagógica. La primera supone cambios técnicos, metodológicos, con el objetivo de favorecer los procesos de aprendizaje de la escuela. La segunda supone añadir el propósito o la finalidad. Lo importante no es la palabra sinó el significado que le damos. La innovación o la renovación es una necesidad que debemos abordar desde todos los puntos de vista para conseguir que la escuela reescriba su compromiso con la sociedad: el acceso universal al conocimiento, la contribución singular a la justicia y equidad social y la emancipación de todas las personas, sin ningún tipo de discriminación.

La educación, para que no pierda su naturaleza, debe poder desarrollar estos compromisos y, para ello, debe mantener su esencia, adaptándola a cada contexto social e histórico. Esta adaptación puede suponer cambios metodológicos (ahora sabemos como aprende mejor el alumnado), curriculares (necesitamos currículums más flexibles, menos prescriptivos y que puedan recoger las necesidades del alumnado) y organizativos (hay que empoderar al profesorado, a las comunidades educativas y a los centros en un contexto de autonomía e interdependencia)… 

Es evidente que esta innovación debe sacudir la escuela en general y la escuela pública en particular como motor del sistema educativo, para que pueda volver a plantearse los compromisos citados y recupere la confianza que la sociedad puso en ella, cuando se generalizaron las primeras reformas que planteaban el acceso universal a la educación. En el fondo hay que responder a la pregunta de si la escuela puede cambiar la sociedad. Una sociedad que precisa de un cambio profundo y urgente que se enfrente a los problemas estructurales: pobreza, violencia, falta de democracia, paro estructural, control tecnológico, destrucción del medioambiente y la biodiversidad, etc. 

Seguramente no puede hacerlo, y menos sola. Pero sin la escuela tampoco podemos plantearnos ningún cambio social profundo. Ahí está la contradicción esencial de la innovación. 


-¿Cuáles considerás que son las transformaciones educativas prioritarias y cuáles serían a mediano y largo plazo? (Detallar ideas concretas o referir experiencias de las que tengas conocimiento)

En cada situación concreta debe ser la propia comunidad educativa la que defina cuales son sus objetivos a corto, mediano y largo plazo. No puede haber soluciones concretas válidas urbi et orbi. 

Me atrevo a responder con carácter general y sin ánimo de no dogmatizar en una situación en la que los cambios tienen una naturaleza rápida e imprevisible en gran medida, y os propongo tres ideas: 

El impacto tecnológico está cambiando nuestras vidas y puede suponer una nueva y gran dificultad para la emancipación de las personas. El consumo de tecnología y el big data como fenómenos asociados puede favorecer la dependencia de las personas y su sometimiento a los intereses más corporativos de la sociedad. Por lo tanto, todo lo que refuerce y trabaje la autonomía personal, el trabajo cooperativo y comunitario, la autoregulación, el conocimiento de las propias debilidades y potencialidades, el pensamiento crítico y el análisis de los fenómenos sociales, entre otros aspectos, será positivo para la toma de conciencia de la humanidad frente a estos intereses corporativos. 

La crisis mediambiental, el impacto en la biodiversidad de nuestro sistema productivo y de consumo, pone en peligro el futuro de nuestra especie en el planeta. Por lo que las iniciativas de conocimiento del ecosistema y trabajo ecológico, el aprendizaje, la crítica y la propuesta hacia sectores productivos respetuosos con la naturaleza, de una nueva producción que disminuya el consumo energético y pueda suponer un freno a la degradación ambiental y al peligro de desaparición de la especie humana, son aspectos que deben formar parte del currículum común de la educación obligatoria. 

Finalmente, la idea de comunidad. La escuela es el lugar en el que se experimentan nuevas formas de comunidad, cooperación e implicación de y con la sociedad: el trabajo en equipo, colectivo, las experiencias de aprendizaje relacionadas con problemas de los entornos y contextos inmediatos (APS), el trabajo educativo comunitario (con las familias, con el entorno)… son factores procedimentales y organizativos básicos para pensar la escuela de mañana. 


-¿Qué importancia tienen las pedagogías alternativas y otras formas de educación? 

Hay un aspecto de insatisfacción permanente que debe conducir a la humanidad a plantear mejoras en su situación concreta. En educación, esta insatisfacción se basa en el carácter orgánico del proceso educativo, en el que nada puede darse por cerrado y programado de antemano: la imprevisibilidad, el riesgo, la flexibilidad son características del hecho educativo, que nos llevan a la necesidad de pensar la educación como algo en permanente cambio. 

La base de dicho cambio es el pensamiento que las comunidades educativas deben hacer para adaptar sus propósitos y finalidades emancipatorias a las nuevas condiciones y a la nuevas situaciones que la evolución constante de la sociedad, en todos sus elementos, le plantea. 

Debemos mantener la esencia, y plantear que las formas educativas no son eternas y deben adaptarse constantemente a nuestros propósitos. 


Si tuvieses la autoridad para modificar la normativa vigente ¿les darías reconocimiento? 

Naturalmente. Las administraciones son profundamente contradictorias: su ideología y su práctica depende en cada momento de las correlaciones de fuerzas económicas, políticas, sociales, culturales… Vivimos en una sociedad en que la presión de las grandes corporaciones es muy fuerte e intenta influir en el discurso educativo: privatización, educación para las élites, tecnologia como solución, subordinación del profesorado… y valores predominantes como el consumo, la superficialidad, la rapidez, el individualismo. Por todo ello, las clases populares que quieren mejorar su situación y luchan por su emancipación, deben ejercer también una gran presión por sus derechos. Ahí está la base que puede permitir el reconocimiento de nuevas prácticas y nuevos compromisos educativos y sociales. 


¿Cuál crees que sería la mayor resistencia?

Las resistencias las encontraremos en todos los sectores cuando se centran en sus objetivos partidistas y corporativos y no asumen un planteamiento global, democrático y por el bienestar de la humanidad. Las resistencias siempre tienen una base que es perder los privilegios propios. De ahí que hay que librar también una batalla ética por la educación y por el bienestar. No se trata solo de “mejorar la enseñanza”. 


-Un mensaje a la ciudadanía...

La ciudadania debe asumir su papel activo en relación con la educación. Debe comprender la esencialidad de la educación en un mundo en crisis. 
En la crisis pandémica actual hemos llegado a la conclusión que la sanidad y la sanidad pública, es importantísima y esencial para hacer frente a una situación de emergencia como la que hemos vivido. Pero de la misma manera que se ha llegado a esta conclusión en lo relativo a la salud no está tan claro que la escuela y el resto de las instituciones educativas, tenga a ojos de la sociedad y de la administración el mismo carácter. 

Por lo tanto, pienso que la ciudadanía debe hacer esta reflexión de forma urgente. Ante los problemas de la sociedad, la escuela debe fortalecer este carácter de esencialidad por diversas razones: 1. Es la única institución que acoge a todos y todas y puede desarrollar un curriculum común y básico de saberes y valores que refuercen la idea de ciudadanía y bienestar. 2. Es una institución que puede pensar una sociedad mejor y más equitativa y encaminar los aprendizajes hacia este propósito. 3. Es un laboratorio de experiencias constantes de humanidad porque contribuye a saber y comprender el conjunto del saber, artes y ciencias; y de democracia porque es el contexto adecuado para desarrollar iniciativas prácticas de ciudadanía. 4. Contribuye a la emancipación de las personas desarrollando su pensamiento crítico y su autonomía en un marco de cooperación e interdependencia. 5. Finalmente, puede hacerlo y lo puede hacer mejor que cualquier herramienta tecnológica, porque incorpora la presencialidad, la relación entre iguales, la socialización, como mejor método para aprender, saber y cooperar. 

La ciudadanía debe sentir y defender esta esencialidad para que las administraciones tengan que asumir que la inversión en educación es una inversión de futuro para sus pueblos y para la humanidad en su conjunto. 



Entrevista publicada al Butlletí El Salto, Boletín de innovación educativa, Salta, Argentina

dilluns, 15 de juny de 2020

L’educació és essencial? I l’educació pública?

Aquestes dues preguntes -i les possibles respostes- han estat objecte de debat en els darrers temps, en un moment en que la pandèmia remet, i tothom està pendent de la tornada a la normalitat. 

He vist que les respostes negatives van des de la visió tecnocràtica, representada per les dades que ho determinen tot (l’educació no és un servei de 24 hores, es pot substituir per unes bones eines informàtiques i una bona connexió, etc.), a la resposta emocional: por, manca de confiança... Arguments que es fan servir per frenar una tornada a l’escola en una situació que haurà de ser provisionalment anòmala. És veritat que la funció de guàrdia i custòdia i la conciliació laboral ha pressionat perquè es posin els recursos que siguin per obrir els centres educatius. Però, tot i així, sembla que els arguments encara són controvertits. 

La consideració d’essencialitat o no, no és una novetat. Abans de la crisi pandèmica, aquest debat ja hi era. No en els termes que s’ha produït ara, però si amb formes molt semblants. L’essencialitat la podíem llegir en els pressupostos en època de crisi, directament en les retallades, o en la llunyania d’aquell 6% tant utòpic, proclamat i reclamat des de fa tant de temps. Recordo que va ser Blair el que va fer la gran campanya d’Educació / Educació / Educació, després recopiada pel govern de Pasqual Maragall. Però ni un ni l’altre ho van traduir en un augment significatiu dels recursos destinats a l’escola que s’acostés al 6% somiat. I els pressupostos sempre són reflex de les posicions ideològiques i polítiques i, a la vegada, responen a les expectatives socials realment existents. He sentit molts cops també que això es tradueix a nivell familiar però, en aquest aspecte, em falten dades. Per exemple, saber el percentatge dels pressupostos familiars que es destinen a educació o a cultura. Segurament ens trobaríem amb sorpreses i semblances. 

Som, en certa mesura, el que ens donen, el que practiquem i el que som capaços de demanar. 

En un altre escrit publicat fa temps, feia referència al fet que l’essencialitat ens la determina també el perill o la sensació de perill que provoca una educació deficitària. Ho comparava a la salut: en aquest aspecte ens hi va la vida... La mala educació, estem convençuts que té impacte en la població, però la majoria de vegades és a mig o a llarg termini. Vet aquí el problema. 

Però ara estem trasbalsats. La pandèmia ens ha posat sobre la taula els problemes estructurals que té l’educació i hem vist com, en la situació provisional i transitòria, sense una vacuna que faci desaparèixer la sensació de perill imminent de contagi, necessitem recursos, molts més dels que tenim. Hem vist com els problemes de desigualtat tenen una base econòmica fonamental: encara que sigui només això, la bretxa digital -ordinadors, connexions, dades- és un fet inapel·lable. I, per altra banda, la necessitat de reduir els grups per prevenir contagis, porten a la necessitat de disminuir ratios i augmentar el professorat. Sí, no ens cansarem de dir que tot això ja era necessari abans, però ara ho tenim més clar, pels imperatius d’haver de tornar, potser, a fer tele-escola en un nou confinament, o mantenir un curs amb contagis mínims, abans que, potser en el termini d’un any es trobi una vacuna que neutralitzi l’epidèmia -i en aquest interval no tinguem cap més problema global a resoldre. 

Que consti que no sóc pessimista, però tampoc voldria ser il·lús. 

Doncs bé, fins i tot en aquesta situació que el Conseller Bargalló ha qualificat d’emergència educativa, patirem pels recursos. Tothom confia en els recursos europeus i ja veurem com entre els problemes de repartiment entre comunitats i la poca definició de les prioritats a cadascuna d’elles, no arribarem fins on seria desitjable. A més, qui dia passa, any empeny, i veiem com les notícies que ens arriben porten cada vegada més a la relaxació i a la desescalada, controlada, amb sentit comú i amb criteris bàsics d’higiene i prevenció. Potser no caldran tants recursos com ens pensàvem, ens comencen a dir. I ja sabem on acaben aquestes prediccions. 

Per tant, intueixo que l’essencialitat ens l’hem de guanyar. Ningú ens la regalarà. Tot el que aconseguim ara, serà difícil de mantenir en el futur. I, a més, no podem oblidar que estem en un sistema econòmic neoliberal que ha proclamat la no essencialitat dels serveis bàsics de l’estat del benestar i farà tot el que estigui a les seves mans, per desmantellar-lo i fer negoci de la part que realment consideri essencial: l’educació de l'elit que ens ha de seguir governant, deixant les escorrialles -educació on line, servei de guarderia- per l’educació de segona, la que mai arribarà a tenir tots els recursos necessaris per ser una institució de saber, justícia i emancipació social per a tota la població. Ho intentarà, perquè en situacions confuses sovint tenen una visió de l’oportunitat. De nosaltres depèn que ho aconsegueixi o no.

D’entrada, ens cal lliurar una batalla ideològica i hem de reflexionar i acordar els arguments que la sustenten. Intento contribuir-hi assenyalant cinc elements, sense cap ànim de donar la llista per acabada, que volen justificar el caràcter essencial de l’educació. 

1. L’educació es basa en institucions educatives -escoles formals i no formals- en les que tothom pot conviure sense discriminació de cap tipus. I conviure per aprendre coses en comú, aquelles que ens fan ciutadans d’un context local, a la vegada que ciutadans del món. Això no vol dir que no hi hagi desigualtats d’entrada, però es poden compensar fàcilment, si es vol, és clar.

2. L’escola, l’educació, pot imaginar una societat del futur en la que predomini el benestar de les persones. En la que es tendeixi a eliminar la pobresa, la violència, la desigualtat i predomini l’equitat i la justícia social. I pot orientar la seva capacitat i funció d’ensenyar cap a aquesta finalitat, pot traçar un itinerari d’aprenentatges que hi contribueixi de forma inequívoca.

3. L’escola, l’educació, pot ser un laboratori permanent de democràcia i humanitat. Humanitat perquè pot ajudar a saber i comprendre tota la producció humana en tots els camps, científic, artístic o cultural... Democràcia perquè té les dimensions i el context adequat per a que pugui ser un laboratori d’experiències educatives de ciutadania. Sense oblidar que aquesta visió democràtica i humana, pot desenvolupar-la amb un respecte a la naturalesa com a part del seu futur, i amb una voluntat de coexistència amb totes les formes de vida que conviuen en el nostre planeta.

4. L’escola, l’educació, pot treballar realment per a l’emancipació, personal i col·lectiva, de les persones. Perquè tothom pugui tenir els coneixements que li permetin compartir la seva vida amb la resta de persones al seu voltant. L’escola, l’educació en totes les seves formes, pot desenvolupar el sentit crític, la visió artística que transcendeix l’experiència quotidiana, els valors que ens fan sentir comunitat. I pot oferir tots els recursos necessaris, individuals i socials, per desenvolupar-nos i créixer com a persones i comprendre aquest món que ens ha tocat viure -i les seves pandèmies.

5. Finalment, l’escola, l’educació, és essencial també per les seves formes presencials. Perquè combina aprenentatge i socialització de la millor forma possible. No solament és important aquesta presencialitat per a la socialització, sinó perquè la comunitat que suposa una aula o una institució educativa, és una de les millors formes que tenim per aprendre i aprendre millor.

Això no vol dir que no pugui funcionar l’educació, de forma provisional, sense aquesta presencialitat, o amb distàncies de seguretat i de prevenció degudes a situacions d’emergència. Ho pot fer i ho ha de fer, i ha de saber convertir aquesta situació en una experiència de treball, de reflexió i de comprensió del món en el que vivim. Això vol dir per exemple que, en aquests moments, totes les institucions educatives del país tenim l’oportunitat de fer-nos la mateixa pregunta: què ens ha passat? i intentar comprendre la situació que hem viscut de forma global i donar-hi alguna resposta, encara que sigui provisional. .Volem una oportunitat millor? Perquè si, quan tornem, no conversem i aprenem sobre això, quin sentit té el currículum? I conversar i comprendre el què ens afecta com a humanitat és un argument a favor de l’escola i l’educació inapel·lable. 


I l’educació pública? Quin sentit té en aquesta essencialitat? Doncs, que està formada per institucions quepoden -per imperatiu social- i, per tant, han de donar resposta als cinc elements de forma interrelacionada i arribant a tota la població sense excepció, sobretot als sectors més pobres i desfavorits. No hi ha cap altre justificació. Desenvolupem-la i hi trobarem tots els sentits del món. 

Per acabar, deixeu-me fer dos matisos importants.

Primer. La iniciativa privada pot donar resposta a alguns d’aquests elements, però no té les condicions per fer-ho en tots els casos i sempre, i de forma interrelacionada. Pot atendre a algun element i ho fa. Pot ser que alguna escola es pugui considerar també com de caràcter públic -penso en el sector cooperatiu que encara subsisteix en alguns indrets, o d’altres iniciatives aïllades amb vocació de públiques- però mai ho podrà fer de forma global. Si ho fes, la privada esdevindria pública i s’acabaria la doble xarxa. I tant de bo, faci camí en aquesta direcció. Però, moltes vegades, els interessos econòmics o ideològics -en sentit oposat al que explicàvem- no ho fan possible. Avui necessitem camins que no segreguin i insisteixin en aquesta visió emancipadora i global de l’educació. 

Segon. L’educació pública, pot donar resposta a aquests elements. Ha de fer-ho, amb una visió adreçada a tota la població. L’educació pública té aquest caràcter comunitari, d’equitat i emancipació que la defineix. Però, malauradament, en l’actualitat encara no ho fa de forma generalitzada: necessita també reformes a fons per tal que pugui assumir aquest repte actual i de futur. Necessita la implicació i el compromís de tots els docents, les famílies i la societat en general. No només dels convençuts i els que hi aporten des de sempre, la seva voluntat transformadora. Necessita esbandir corporativismes que la converteixen en una institució burocràtica al servei només d’interessos individuals. Necessita, també, els recursos bàsics per a fer-ho. I la complicitat ineludible de la seva comunitat per aconseguir la seva opció transformadora. I avui, això encara és una finalitat a aconseguir.

No serà fàcil. No ho era abans. Potser ara som més conscients dels nostres dèficits, però tenim també la certesa de que res ens caurà del cel. 

Per això, ara més que mai, necessitaríem un pacte social per l’educació que sigui capaç de treballar unitàriament en aquesta direcció amb tots els matisos que calguin. No em considero cap il·luminat de tenir la solució de tot i, segurament, podem afegir arguments a la llista que m’he atrevit a proposar. 

Potser no un pacte consensuat amb tothom, però si amb la majoria que volem seguir considerant l’educació com un bé essencial per al futur de la humanitat. Un pacte de propostes que ens impliqui col·lectivament i que assenyali a cadascú la seva responsabilitat. 

Només canviarem les tendències dels polítics i les opinions socials majoritàries, si som capaços com a comunitat educativa de manifestar, reivindicar i practicar l’essencialitat del que tenim entre mans. Només així també, aconseguirem que l’educació la sentim essencial, de veritat. No de forma provisional, per intentar salvar els mobles en situació de desnonament. 

Com sempre, se’ns gira feina. Hem de ser capaços d’aprofitar les sinergies positives existents en aquests moments per encetar i ampliar amb tothom un camí més esperançat. Ens hi juguem, encara que no ho sembli aparentment, moltes opcions de futur com a societat. 


Publicat al Diari de l'Educació, 17 de juny de 2020

http://diarieducacio.cat/blogs/transformarleducacio/2020/06/16/leducacio-es-essencial-i-leducacio-publica/ 

divendres, 22 de maig de 2020

ALGUNES CERTESES PER A UN PROPER CURS INCERT

Tot s’ha trasbalsat.


Durant sis mesos aproximadament, l’espai i el temps escolar ha quedat trasbalsat. Tot s’ha capgirat. Hem tancat escoles i aules. Ens hem confinat a casa. Hem plantejat que les tecnologies eren, a partir d’ara, l’únic mecanisme que podia possibilitar una relació entre alguns dels membres de la comunitat. Hem escapçat la possibilitat de compartir presencialment. Hem anul·lat la mirada, la mirada compartida, com a bàlsam i catalitzador de les emocions i de l’aprenentatge. Hem basat l’educació en l’accés a una pantalla, amb totes les dificultats que això suposava. Hem hipotecat projectes i iniciatives, perquè ens han anul.lat els recursos i els espais i els temps que el feien possible. 

Mentre alguns parlen ara d’oportunitats, en la millor perspectiva, amb la millor de les intencions, un panorama bastant complexe ens planteja un escenari fràgil i en el que, els canvis i les alternatives, estem segur que no vindran per generació espontània. Si en circumstàncies normals era difícil el canvi, penso que seria il·lús pensar que en les noves circumstàncies, molt més complexes i difícils, el canvi es produirà en millors condicions, més fàcilment o de forma natural. Tanmateix, això no vol dir ser pessimista, sinó ser conscient de que la crisi plantejada durant aquests sis mesos, és d’un calat molt profund, que posa al descobert problemes que sabíem i reptes que intuíem. Tant de bo, les dificultats, ens provoquin una reacció en cadena, solidària, compartida i col·legiada que doni un tomb a les actuals dificultats en la perspectiva d’un canvi en profunditat. Tant de bo, la situació no torni a ser la mateixa. I sigui a fi de bé. 

M’atreveixo a analitzar aquesta realitat des de diferents mirades, per contribuir des del confinament a pensar com podem treballar en una direcció determinada, conscients de la gravetat i la creixent complexitat de la situació. 

El pitjor i el millor escenari que ens trobarem quan tornem a les aules. 


L’escenari de la tornada està ple d’incerteses. Però podem intuir uns quants aspectes que el caracteritzaran. 

A) L’arribada no seran homogènia. Les experiències viscudes durant aquest cinc/sis mesos en que no hi ha hagut escola o institut, tindrà un impacte diferenciat en cadascun dels infants i joves. La situació familiar, les condicions d’espai i temps que han viscut, els entorns, l’acompanyament, els recursos propis de cadascú, els imputs que hagin arribat dels seus mestres i, sobretot, les vivències de la pandèmia (proximitat o no de malalts, amb totes les seves conseqüències) seran aspectes que afectaran de manera diferent a cadascun d’ells i elles i que hauran interactuat en la pròpia biografia educativa estroncada al mes de març i represa, probablement a la tardor. La por i la confiança seran emocions que incidiran en el retorn i afectaran de manera diferent a cadascun dels infants i joves, quan s’incorporin. 

Per tant, si abans la diversitat era una experiència vital del conjunt de la població escolar, ara ens trobarem en una nova situació en la qual, aquesta diversitat tindrà unes característiques diferents, i segurament serà més complexa que la que teníem a finals de l’hivern. 


B) L’arribada del professorat i dels equips directius, també estarà caracteritzada per aquesta diversitat més complexa. El període de temps és molt llarg, i les circumstàncies que assenyalàvem per a l’alumnat també tindran influència en aquest col·lectiu. Per tant, el professorat tornarà amb una afectació específica i diferent després d’aquest període. Els equips directius, baula o frontissa de la crisi a nivell escolar, hauran de superar el propi desconcert, les mancances que detecten i fer front a una situació en la qual hauran d’exercir una gran responsabilitat i mà esquerra a la vegada. El treball en equip haurà sortit reforçat o tot el contrari. La implicació de la comunitat també es veurà afectada, ja que haurem eliminat els espais compartits amb les famílies i el que prevaldrà serà la vivència de cadascuna i les circumstàncies específiques. Més enllà de la implicació en un projecte comú, en el pitjor dels cassos, apareixerà la dispersió i les posicions crítiques i antagòniques. Cohesionar a les famílies i als equips i mantenir les finalitats de cada projecte educatiu, serà un equilibri d’una gran complexitat, de la mateixa manera que ho ha estat durant tot el període de confinament. 

C) És molt improbable que, a la tornada, la realitat espai / temps sigui com abans. En el termini curt que suposa els cinc mesos que ens separen de setembre, els escenaris organitzatius, com a resposta a les mesures de prevenció i salut poden estar allunyats de la nostra idea més genuïna del que ha de ser un centre educatiu. Separacions en pupitres, desdoblaments, dificultats per fer activitats conjuntes, separacions, etc. O potser, classes alternes, activitats online, torns, etc. posaran sobre la taula una realitat molt diferent a la que vam deixar al mes de març.

A més, qualsevol rebrot puntual o global de la malaltia pot obligar a prendre mesures locals o globals més radicals i a impossibilitar mesures organitzatives i imaginatives que poden haver pensat les diverses comunitats educatives i locals. No podem descartar, mentre no hi hagi una cura de la malaltia, el retorn a una situació anterior de confinament. 

D) Un dels aspectes que seran qüestionats abastament és el de les relacions dins la comunitat, basades en la idea de proximitat, d’acompanyament i d’intercanvi entre iguals. Encara que tot es pot fer, la distància social -amb totes les connotacions negatives d’aquest concepte- és una amenaça molt seriosa a l’essència de l’educació tal com l’entenem fins ara. Potser si que caldrà reinventar-se, però aquest fet pot suposar una càrrega en la línia de flotació de l’escola, tal com l’hem entès fins ara. La por, la inseguretat i la desconfiança seguiran sent emocions viscudes directament que caldrà gestionar amb cura. 

E) Trobarem unes pressions molt fortes que incidiran en cada centre educatiu. Aquestes pressions podran augmentar la tendència a aïllar-se de l'entorn, de les xarxes socials, a centrar-se en els reptes i demandes de cada centre educatiu. No vull pensar en una relació causa - efecte entre el confinament viscut i el confinament en el que viuran els centres educatius a partir de setembre, però alguna relació hi haurà. El virus de la por a l’altre, a l’exterior, a allò que ens és desconegut, es combinarà amb la complexitat de les situacions que caldrà resoldre a cada centre educatiu i a cada aula, i no facilitarà ni molt menys conservar àmbits de reflexió compartida, xarxes d’intercanvi educatiu, treball d’entorn, etc. El risc que s’assumirà estarà caracteritzat per les situacions concretes de cada centre i dependrà en gran mesura de la fortalesa de la pròpia cultura.

Els centres educatius amb una cultura fonamentalment depenent, esperaran constantment directrius, normatives i regulacions. Els que hagin conservat una cultura més autònoma i d’autoregulació, assumiran les mesures i les definiran, en un exercici de responsabilitat assumida per la pròpia comunitat, en el millors dels cassos. 

Tot i que s’acceptarà la necessitat de posar-se d’acord col.lectivament, les circumstàncies concretes no ho facilitaran. Les xarxes de centres organitzats podran establir mecanismes i alternatives col.legiades. Els centres dispersos, aïllats o amb xarxes de relació fràgil, ho tindran molt més difícil. 

F) Entre aquestes pressions val la pena esmentar, sobretot, la funció de guarda que l’escola també fa. És cert que aquesta funció és particularment important per determinats sectors de la població que necessiten aquesta institució que els hi assegura la llibertat de moviments i de treball. El confinament ha posat sobre la taula que aquesta funció és més important de la que ens pensàvem. Serà una de les demandes més clares a les quals caldrà donar resposta i ho haurem de fer assumint-ne la necessitat social, a la vegada que li donem una mirada molt més pedagògica. 

G) La competència davant la societat entre les dues xarxes, pública i privada, es mantindrà i probablement no disminuirà. Per una banda, pot aparèixer un moviment molt gran per desvirtuar el sentit de l’escola pública i de l’escola en general, amb la promoció d’iniciatives online, d’educació virtual que menysvalorarà el sentit de l’escola presencial i qüestionarà el seu cost econòmic i buscarà nous espais de negoci i empresarials, per dinamitar el que queda d’educació en el sentit més global de la institució. Els sectors que s’aprofitaran de la crisi per als seus propis interessos corporatius pressionaran per que l’escola del demà sigui una escola «preparada per a noves pandèmies», és a dir, despullada dels seus aspectes claus i reforçada en els seus aspectes virtuals de transmissió de coneixements, neutralitat i absència d’esperit crític, i reforçament de la idea individualitzadora de l’aprenentatge, com a manera de salvar un dels aspectes -la instrucció- de l’escola formal. 

H) L’escola privada voldrà sortir reforçada també de la crisi. Haurà patit un gran trasbals en aquests mesos de tancament al veure com es posen en qüestió els seus fonts d’ingressos complementaris, al no tenir l’absoluta cobertura de l’estat. Pressionarà més encara sobre els seus treballadors per mantenir el seu estatus. Farà una gran campanya per intentar demostrar que ella si que haurà donat resposta a les necessitats d’escola online -sobretot les escoles amb més recursos- davant d’una escola pública de la que es ressaltarà la seva desorganització i la resposta desigual, sense tenir en compte i amagant les dificultats afegides per la composició de l’alumnat -percentatge molt més alt de necessitats educatives específiques, alumnat nou vingut, etc... La resposta de l’administració serà fonamental per afrontar aquesta pressió sobre les polítiques dels governs, i sobre la situació de l’escola pública en concret. La situació de crisi empresarial que el tancament de l’escola ha suposat per a la xarxa privada, pot produir pressions davant l’administració per tornar a reivindicar el dret corporatiu de triar l’alumnat -argumentant el dret de la família a triar escola per als seus fills- o buscar compensacions econòmiques per assumir un percentatge d’alumnat específic. 


Tres demandes majoritàries que haurem d’assumir i una molt important que no podrem obviar -sigui o no majoritària. 


En aquesta nova etapa tindrem unes quantes demandes molt clares: Les dues primeres, tornar a assumir la funció de guarderia, i assegurar els continguts del currículum. En un segon lloc, assegurar els mitjans tecnològics que fan possible les connexions online. I, finalment, es plantejarà el repte de la desigualtat social i educativa com un dels aspectes rellevants. 
M’agradaria situar aquests quatre aspectes amb alguns matisos. 
1. En relació a la funció de guarderia. És evident que tornar a la feina, sigui presencial o amb tele treball, suposa la necessitat per part de les famílies que l’escola assumeixi la funció de guarderia. Ho dic així directament per facilitar saber de què estem parlant. Després podem matisar que es tracta de conciliar la vida laboral i familiar. La veritat és que, en les actuals circumstàncies, l’escola compleix aquesta funció. Potser, hauríem d’introduir com fan altres pedagogs, la idea de custòdia. L’escola assumeix, en aquesta perspectiva, l’acolliment dels infants i joves, com a institució que té encarregada la seva formació en les etapes primeres del seu creixement.
L’escola ha triat un espai i un temps amb unes característiques molt clares, que són les que donen sentit a la custòdia. Aquesta s’ha entès, no com un aparcament, sinó com una socialització. La necessitat d’estar en contacte amb altres iguals, en un entorn que té cura del seu creixement integral com a persona. No es tracta d’una guarda mecànica, sinó de qualitat, en la qual l’afecte, la relació i interrelació, són elements essencials. 


2. En relació als continguts del currículum. L’escola és una institució en la qual la finalitat fonamental és aprendre. Per aquest motiu, té encarregat a un conjunt de professionals, especialitzats en aquesta funció, per assegurar aquesta finalitat. Els continguts que cal aprendre són d’una gran diversitat i complexitat. Van molt més enllà del temari reivindicat per comentaristes, opinadors i altres persones que viuen encara una visió quantitativa, transmissiva i recitativa del currículum. Però aquesta mirada sobre el currículum encara està massa estesa com per considerar-la irrellevant. 
Malgrat això, avui hem de considerar que, aquests continguts, són d’una gran diversitat i van més enllà de llistes de coneixements interminables i inclouen procediments, actituds, valors, competències... en un conjunt articulat a cada aula, amb la participació del mestre com a mediador entre els interessos i els coneixements de l’alumnat, i aquells continguts socialment rellevants en un moment i en un espai específic. Conscients que l’alumnat, com totes les persones, estan en una actitud constant d’aprenentatge, l’aula i l’escola esdevé important, en tant que suposa un espai en el qual és possible construir uns coneixements comuns, del món, del jo, del que m’envolta, que reforcen el sistema de pertinença... juntament amb uns continguts personalitzats i específics que haurien de potenciar les nostres possibilitats i capacitats i els nostres interessos com a individus. 
3. En relació a les Noves tecnologies per fer possible una formació online. El confinament, ha portat sobre la taula la necessitat de tenir uns mitjans tecnològics a l’abast de tothom, alumnat i professorat, juntament amb una formació adequada. Amb uns materials adaptats i adequats a les noves circumstàncies i nous càlculs de possibilitats i experiència en un mitjà en el que la majoria no teníem la pràctica necessària. Aquestes necessitats han fet evidents noves desigualtats centrades aquesta vegada en les diferències de recursos, de formació, de possibilitats d’acompanyament entre famílies per una banda i, per l’altra, les possibilitats que tenia cada centre educatiu amb els seus recursos específics. Les diferències agreugen les desigualtats. 
4. En relació a la desigualtat entre la població escolar. Finalment, no de forma majoritària, les situacions de desigualtat, les «bretxes» socials -no solament la bretxa digital, seran un aspecte de preocupació creixent. Els sectors que treballen per compensar la desigualtat existent, veuen en la crisi sanitària i el confinament, un moment molt delicat en el qual, per altres motius a més de les diferències de recursos tecnològics, hi ha una major desigualtat amb un agreujament de les situacions de risc. Aquesta preocupació si bé no és majoritària, és molt important per a molts sectors de la comunitat educativa. En definitiva, és una realitat que abordarem, depenent del nostre posicionament ideològic, polític i pedagògic sobre aquest tema.
La desigualtat, en el marc de l’horitzó d’una escola inclusiva, encara provocarà una situació més complexa. La desigualtat té un context de treball que es caracteritza per les situacions properes i les solucions ad-hoc. A falta d’aquesta proximitat, les solucions des de la distància que ha provocat el confinament no tindran la mateixa efectivitat i és molt probable aquest agreujament de la situació. 

Algunes idees de treball per resistir amb dignitat i fer passos endavant. En quins aspectes hauríem de treballar?


Ni pessimistes ni optimistes. La situació serà més complexa per tots els motius explicitats que influiran en major o menor mesura en la mal anomenada «nova normalitat». El que cal és, doncs, fer una bona anàlisi d’aquesta situació i, com a mínim, ser conscients de les dificultats i de les possibilitats que tindrem al davant. Ningú ens regalarà res. Res esdevindrà de forma automàtica ni natural. Les oportunitats caldrà treballar-les i guanyar-les. Els reptes caldrà encarar-los. I haurem de poder sobreviure a les equivocacions, als terrenys desconeguts, a les incerteses que ens trobarem i als pals de cec que haurem de fer en una situació inèdita. Fer-ho amb dignitat, coherència i confiança serà una de les consignes que ens haurem d’aplicar tots i totes. 

Vull assenyalar set línies de treball prioritàries. Totes elles poden tenir extensions considerables i la seva importància caldrà mesurar-la en cada un dels contextos en que treballem. No poden tenir un tractament idèntic ni uniforme. 

1. El retorn emocional.
Tornarem cadascú amb la seva motxilla, que haurem compartit molt superficialment aquests mesos, si és que ho hem pogut fer. Hi haurà absències, dols, trencaments, alegries, sensacions i sentiments nous, pors, angoixes, riscs, retrobaments, aventures... Encararem el retorn amb ganes i il.lusió, però potser també amb desconfiança, por o sentiment de risc. 
Hi haurem de poder treballar emocionalment i també racionalment. 
Emocionalment perquè haurem d’entomar aquestes noves sensacions com a alumnes, famílies i docents. I haurem de tenir cura i fer molta cura, de les persones, de les pèrdues, dels retorns. Els dols caldrà completar-los i comunicar-los. 
Racionalment perquè haurem d’aprofitar per explicitar el què hem sentit, què hem trobat a faltar, què hem descobert, què hem après, què hem pensat que hauria de canviar, què no volem perdre, quins plans hem fet, què ens ha mancat, què necessitàvem que no hem tingut.
Això pot ser la gran excusa, el gran motiu per sentir-nos que formem part d’un món comú. És l’únic rèdit que en podem treure, però molt important. Tots haurem passat pel mateix, encara que la resposta hagi estat diferent i individualitzada. 
Amb l’esperança que hi dedicarem el temps suficient. 

2. La represa del currículum. 
L’escola no pot renunciar a una de les seves finalitats bàsiques: transmetre continguts educatius, és a dir, aprendre. Parlo de represa en un sentit de continuïtat. El currículum oficial s’ha parat, el vital no ha tingut descans.
L’aprenentatge l’hem definit com un procés individual, desenvolupat socialment en el grup. I a més, en un espai i un temps, l’aula, en el qual és possible elaborar i reelaborar, des del coneixement compartit, el que podríem anomenar currículum comú. Aquells aprenentatges que compartim com a societat, com a col·lectivitat, aula i escola. 
El tacte i el contacte, en aquest espai i temps, són essencials. Aprenem i ens socialitzem, a través de les activitats educatives, però també pel que fem i no fem de forma col·lectiva, per les mirades, els gestos. Aprenem en grup, compartint i conversant les pròpies idees i contrastant-les amb les dels altres. En un procés que és comunicació, d’un mateix cap als demés. 
El currículum l’hem de reprendre en el seu punt essencial. El confinament ha contribuït a relativitzar alguns dels coneixements que creiem essencials del currículum. I n’hem rescatat d’altres que potser no els hi havíem donat importància. 
Per primera vegada tindrem al davant una situació comú a tothom, que caldrà entendre, comprendre i interpretar. I si és una situació comú, voldrà dir que podrem compartir els aprenentatges que fem, no solament a cada aula, sinó a nivell mundial. La pandèmia és un fenomen universal. I l’impacte en cada individu, també, encara que sigui potser diferent en cadascun dels individus. 
Paraules que expliquen el què ha passat. Dades que ens serveixen per interpretar. Emocions que ens expliquen comportaments. Hipòtesis que ens pregunten de forma col·lectiva. Voleu més matèria primera? 
Finalment, la certesa que les possibilitats de transmissió de continguts educatius, serà de més qualitat si es fa en l’àmbit escolar i l’espai d’aula, que de forma aïllada a través d’una connexió virtual. I en tots aquests aspectes el paper que farem jugar a la tecnologia. En la recerca d’informació, en l’anàlisi crític d’aquesta i per facilitar la comunicació entre tots i totes. 
Si hi havia veus que, abans, qüestionaven el currículum tal com estava plantejat, ara, tornem a veure com imprescindible conversar sobre això amb noves mirades. La relativització forçosa del temari ens dóna l’oportunitat de poder-ho fer. 

3. L’obertura de l’escola cap a la natura i la ciutat.
La cerca de nous espais educatius, no els hem d’interpretar com una necessitat provocada pel distanciament i la reducció dels grups, sinó com l’aprofitament d’uns recursos educatius que tenim al nostre abast i que han de propiciar una mirada d’obertura cap a nous escenaris educatius. Aquests escenaris ja hi eren: tots els recursos educatius no formals i informals que estaven al nostre abast, en el nostre entorn, més urbà o més rural, però que formaven part d’una realitat que, en el millor dels casos, coneixíem com a visitants. 
Ara és el moment d’entendre aquests espais exteriors com a font d’aprenentatge, com a laboratori educatiu que fa possible un tomb al currículum i a la visió tancada de la institució escolar. El pont que s’ha d’establir entre el fora i el dintre, és una infraestructura necessària i imprescindible, per potenciar, a la vegada, el pont i la relació en cada alumne, entre els seus aprenentatges fets a l’escola i els realitzats a fora. 
Obrir-se a la natura i a la ciutat, revisitar-la per a formar-ne part, per a conèixer-la, per a fer-la seva, és un pas per viure-la de forma diferent, i no suposa que l’aula o l’escola perdi interès o funcionalitat, sinó tot el contrari. En aquest sentit l’aula esdevé, de nou, el lloc per a posar en comú els aprenentatges realitzats. I l’exterior una de les fonts fonamentals d’informació i coneixement directe que podem utilitzar. 
Repetim: aquest espai ja hi era. Ara l’hem de fer nostre i incorporar-lo al dia a dia de cada institució educativa.

4. L’escola pública, com a escola de tots i totes. Un servei essencial.
Qualsevol mesura excepcional o no ha de poder arribar a tots els infants i joves. És imprescindible aquesta condició. Per això, ens hem adonat, que la desigualtat s’agreujava quan la distància i les noves tecnologies eren la interface per fer possible la relació educativa. 
Hem tingut l’evidència que la desigualtat existia i que l’alumnat més fràgil trobava en l’espai escolar un espai d’acollida i de possibilitat d’educació. Potser l’escola segueix sent l’única institució en la que pot conviure tota la població d’unes determinades edats, per poder conversar, pensar, dialogar, viure, conviure i aprendre en comú. I l’educació pública de forma singular, sense cap mena de discriminació, ni apartheid. 
Vam tancar l’escola al mes de març amb el debat pendent sobre la inclusivitat. Aquesta dimensió de l’equitat que la dimensiona des d’un punt de vista pedagògic. Un debat que reafirmava el principi i reclamava els recursos per fer-la possible. A l’escola de la tornada, aquesta inclusivitat serà una peça clau de la nova situació. I tornarà a ser l’educació pública la que la podrà fer possible. 

L’essencialitat de l’escola és un concepte acceptat en teoria, però que hauria de tenir conseqüències pràctiques en el dia a dia. En la confiança que la societat té en el sistema educatiu, avui posada a prova pel distanciament i la tornada en situació d’emergència. L’essencialitat hauria d’acceptar-se majoritàriament i traduir-se en pressupostos i atenció per part de l’administració, i haurem de treballar per a que sigui així. Ha quedat clara la seva importància en relació a la seva funció de custòdia -la que permet el funcionament del món laboral i productiu. No està tant clara la seva essencialitat des d’un punt de vista educatiu i de qualitat. Ens queda molt per fer i ens hem de preparar per fer front a propostes de seguretat, que garantiran la custòdia i que deixaran en mans de les noves tecnologies la transmissió de continguts. 

L’essencialitat no ens la regalarà ningú. I l’educació pública no és essencial per a la funció de guarda i custòdia, però sí pels propòsits inclusius, equitatius i de transmissió democràtica de continguts i coneixements. Un punt d’alerta que caldrà treballar col·lectivament. 

5. Els equips directius, al mig de l’huracà. 
Els equips directius segueixen sent claus en l’engranatge de l’escola. El seu paper de frontissa entre els diferents sectors és el que ha de fer possible fer propostes de concreció, d’acord amb el context, dels criteris i marcs generals que s’assenyalin per a la nova situació.
Per això han de disposar de competències i recursos. Competències i recursos que han d’estar matisats en la interdependència de les xarxes de proximitat, com expliquem en el següent punt. 
Han de treballar amb les famílies i la comunitat, conscients de la seva diversitat de punts de vista i de mirades, i de les seves preocupacions individualitzades, centrades en els propis fills i filles. Podem demanar amplitud de mires a les famílies, però els seus posicionaments estan en part condicionats per la seva realitat concreta. Des de les famílies, aquests dies de confinament, han arribat multiplicitat de missatges, molt diversos entre ells. És d’esperar que això segueixi així i, per tant, els equips directius hauran de treballar en un procés d’acolliment d’aquesta diversitat realment existent. 
Han de treballar en l’equip docent, amb el propòsit d’aconseguir coherència i criteris comuns. Era difícil en la situació anterior. Potser el tancament de les escoles ha fet més evident la necessitat del treball cooperatiu i en equip entre els mestres. Si és així, ho podrem aprofitar en la nova situació. En tot cas, la diversitat entre els docents també està garantida, per tant, el treball per cohesionar les diferents mirades serà imprescindible. 
Tindran una administració més propera o més llunyana, que tindrà més oi menys encert en les propostes que farà. Però les propostes estaran emmarcades en un fi equilibri entre la prescripció i l’autonomia. Els equips directius hauran de concretar les directrius i exercir la poca o molta autonomia que tinguin. Amb el convenciment, la participació i el suport de la resta de sectors. Però ells seran els que hauran d’exercir la seva responsabilitat concreta a cada centre educatiu. 
No ho tenen fàcil i necessitaran tot el recolzament de l’administració. I s’hauran de seguir guanyant el reconeixement de la comunitat educativa i de tots els seus sectors. En aquesta nova realitat, de forma encara més evident. 

6. Les xarxes de proximitat. Entre l’autonomia i la interdependència.
Ens hem de rearmar col·lectivament. I la única possibilitat és creant xarxes. Potser no grans xarxes, sinó petites xarxes de proximitat que siguin capaces de mancomunar recursos, tenir projectes comuns, marcar coherències, coordinar recursos... 

Només les possibilitats de fer un front col.lectiu, proper, interconnectat, pot suposar una resposta més o menys coherent i coordinada a l’actual situació. Qualsevol iniciativa que ho impulsi, és potencialment positiva. 

Aquestes xarxes territorials poden tenir una gran repercussió en el redreçament de la situació que ens tocarà viure. Però han d’anar acompanyades de xarxes de relació i interrelació en tots els nivells del sistema: amb les famílies i la comunitat a cada centre educatiu i entre els centres propers. Amb l’alumnat a cada escola i institut. Amb els docents, com a base d’un bon treball en equip, basat en l’intercanvi i la reflexió comú.

Cal superar l'aïllament estructural que caracteritza la situació actual. La crisi encara ens ha tancat més en el propi centre educatiu que, sovint, té la sensació d’estar «sol davant del perill». Trencar l'aïllament per poder fer propostes en comú és un dels punts claus que cal impulsar en la nova realitat. 

7. El paper clau de l’administració

Segurament no ho podem fer sols. Ni centre a centre. Potser ho podran fer determinats centres, però no tots a la vegada. Necessitarem ajut i acompanyament. Directrius marcs clares i responsabilitats compartides: cogovernança entre administració i centres educatius. Suport, recursos també, però sobretot acompanyament i estímuls. I clars missatges cap a la societat, perquè la mateixa desorientació que pot haver-hi a nivell de cada centre, es multiplicarà a nivell de famílies, comunitats i societat. Efecte de la complexitat creixent de la diversitat i de la dispersió dels espais comuns on es crea i modulen les cultures compartides. 

Uns recursos suficients i un reconeixement per part de la societat de la funció i la tasca educativa. Directrius clares. I un bon exercici de la responsabilitat a cada nivell de decisió. 


Final


Ens agradaria salvar el contacte, el sentir-se grup, el compartir espais i temps, l’intercanvi entre iguals, les converses i els diàlegs, els treballs cooperatius, la mirada compartida, les actituds, les subtilitats i els intangibles que circulen en un aula quan s’ha convertit en un espai de comunicació i aprenentatge. Allò que singularitza el treball d’escola i que no pot ser substituït ni pels esforços de les famílies amb cada infant, ni per les classes online, ni per la informació o el coneixement que ens poden donar les tecnologies de la comunicació. 

Però les situacions que vindran hauran de concretar-se com un equilibri dialògic entre la salut i l’educació. Un equilibri difícil que caldrà anar construint dia a dia. Gerd Biesta va escriure fa uns anys un llibre que es titulava El bello riesgo de educar. En un sentit diferent al que ell plantejava, aquesta frase té i tindrà avui i demà passat, més sentit que mai. 

La millor manera per preparar-se per viure situacions semblants, és treballar per enfortir aquests aspectes en una situació el més normal possible. Amb la pitjor de les normalitats no ens hem de preparar per a res en el futur, sinó ser conscients del nostre present i treballar per resoldre problemàtiques i reptes quan tinguem les millors condicions i no recordar-se de Santa Bàrbara només quan trona. Aquesta serà la millor manera de preparar-se per a futures situacions de crisi que, amb molta probabilitat. No podrem suprimir del nostre futur immediat. Abans de la pandèmia del Covid19, estàvem tot just reflexionant sobre el canvi climàtic i les seves conseqüències. Per tant, tenim perspectives gens fàcils per al futur immediat. 

Hem de treballar la cura i hem de seguir creant comunitat a través de les petites xarxes properes tal com avançàvem més amunt. És la prevenció necessària per a futures crisis. Una de les essències de l’educació és preparar-se per a la vida. A la vida li ha sortit de sobre incerteses, reptes mundials i crisis molt complexes d’abordar. Només el treball compartit pot generar sortides comuns i positives. En les mans de les comunitats educatives tenim les possibilitats d’aconseguir-ho. 


Confinament fase 0, Terrassa, maig 2020

dimecres, 6 de maig de 2020

És essencial o imprescindible l’educació pública?

Arrel d’un vídeo de l’organització En comú Podem, per a l’1 de maig, en que es mostrava la importància dels essencials per a la societat, i amb la absència -programada o no- de qualsevol imatge que fes referència a l’educació pública, em vaig preguntar si, realment, l’educació pública es podia considerar dins aquesta categoria o no.

Els partits polítics són el reflex de la societat i de les seves pròpies ideologies. És evident que hi ha partits que consideren que l’educació no és essencial, però crec que aquest no és el cas dels comuns. Perquè doncs, es realitza aquest vídeo? La meva hipòtesi és simple, realment, l’educació no és imprescindible ni essencial per a la societat. 



O, com a mínim, així es viu. És essencial la sanitat? Està claríssim, ens hi va la vida. És essencial la distribució i venda d’aliments? No podem viure sense menjar... I el mateix passa amb els cossos de protecció civil, bombers, policies, etc. L’escola, l’educació, els mestres... no ho són tant, ocupen un altre nivell. Els podem substituir per classes virtuals, o per pares i mares abnegades, molt fàcilment... Fins i tot algun sector estaria disposat a construir una alternativa que suposés, és clar, un abaratiment dels costos... 

Ens fa l’efecte que l’escola ha guanyat punts en dos aspectes claus: guardar els nens i transmetre els coneixements. La primera, amb el confinament no ha estat possible, i això ha estat un patiment per a tothom. Ho hem trobat a faltar. Facin el que facin, els nens i nenes, a l’escola estan recollits, guardats i protegits dels perills que hi ha en qualsevol altre àmbit. La segona, és on hem pogut veure que han funcionat substituts i substitutes en forma de pantalles o pares i mares que han fet molt bé la seva tasca. Han patit, sobretot, els que han aplicat mètodes de fa quaranta anys, o els que han volgut fer-ho bé amb un excès de zel, o els que, en l’altre extrem, ni han tingut els recursos, ni els espais, ni les ganes ni el coneixement per fer-ho amb un mínim de qualitat.

Per tant, la conclusió ha estat que totes dues funcions, s’han consolidat. 

Algú ha pensat amb la necessitat dels vincles, de les converses, del diàleg, dels debats presencials, de l’acompanyament personalitzat, del contacte, de les relacions personals i grupals... com a eines d’educació, de socialització, de creixement, de coneixement del jo i del món? Probablement algú ho ha pensat, però ens hem adonat que aquestes qüestions no s’havien convertit en imprescindibles. Sectors de la societat poden imaginar fàcilment una educació sense aquests elements i proposar fórmules en les quals s’assegurin les altres finalitats i aquestes passin al terreny de les utopies nostàlgiques, de la realitat d’una institució, que va poder ser però es va quedar en l’intent. 

I la por és que, un cop represa la finalitat de guardar els nens i nenes, nois i noies, acabat el confinament, l'essencialitat de l’educació estarà una altra vegada en entredit. Terreny adobat per mantenir l’actual situació de precarietat o per aprofundir en noves retallades. Tothom pensa amb el després del confinament com un context en el qual hi haurà una situació molt delicada a nivell econòmic i caldran canviar prioritats i pressupostos. 

Digueu-me pessimista. Potser sí. Però si alguna cosa ha de plantejar-se l’escola, passat el confinament, és què fa per esdevenir de veritat imprescindible. Per considerar-se i que la considerin essencial. A més, conscients, que només l’educació pública de forma global pot assumir aquest model educatiu avançat i essencial (el que no vol dir que algunes escoles privades no ho puguin fer). Aconseguir què la majoria de la societat ho senti així i ho reclami quan li falti. Entre aquesta majoria, els partits polítics. Com a mínim els que es preocupen del benestar de les persones, no dels seus propis beneficis corporatius. 

dilluns, 4 de maig de 2020

Més sobre les oportunitats

Aquest final d’hivern i inici de primavera del 2020 ens ha portat la crisi sanitària més greu que ens havíem imaginat. El covid19 ha obligat a confinar la població del món sencer, tancar fàbriques, botigues, ciutats, centres educatius i suspendre qualsevol esdeveniment massiu... Tot allò que era susceptible de contagiar el coronavirus. Milers de morts a tot el món ens han alertat de la profunda fragilitat en la que vivim i convivim. Els fonaments de la nostra societat, la relació i interrelació de persones, s’ha vist limitada absolutament i posada en qüestió per al futur immediat. 
L’escola ha resistit aquest embat, ha patit molt i ha tingut que reinventar-se acceleradament. El tancament ha fet aparèixer tots els problemes que arrossegava el sistema educatiu i ha situat els equips directius i els equips docents contra les cordes, havent de construir una alternativa online a un sistema que, per inèrcia, funcionava amb una qualitat suposada, amb els seus errors i les seves mancances. Les famílies, de cop i volta, s’han vist sense voler abocades a substituir als docents, i encara que no era aquesta la previsió ha estat la realitat. 
Ens hem adonat que teníem una escola i uns centres educatius, molt fràgils. Que les funcions de cadascú no estaven del tot clares. Que les tecnologies de la comunicació no poden substituir l’essència de l’escola. Que el paper de les famílies era el paper que cada família definia. Que la feina dels mestres i de les escoles, la definia cada mestre i cada escola. Que arribar a postures comuns depenia de les veus que sentíem a nivell social: administració, mitjans de comunicació, entitats... I no sempre ha arribat un mateix missatge coherent, encertat i amb un bon sentit comú. 
Hem sentit i hem intuït que, igualment com la sanitat, només l’educació pública podia, en teoria, donar una resposta global a aquest repte. I em consta que, aquests mesos, des de la millor voluntat, s’han abocat voluntats i esforços en fer-ho possible. 
El resultat, haurà estat el possible en les actuals circumstàncies. Però, la conclusió clau és que hem vist l’emperador nu. Les grandeses i les misèries educatives han estat descobertes i, a diferència del sistema de salut, la nostra funció s’ha seguit posant en dubte. Hi ha hagut massa crítiques, encara que també hi ha hagut lloances i compromisos, per restar satisfet de la resposta i pensar que ens hem convertit en essencials i imprescindibles. A ulls de la majoria de la societat, no ho som.
Ho seguim sent per la nostra funció de guardar i transmetre continguts. Ningú ho sap fer millor que nosaltres, una cosa i l’altra. Però no per educar en el sentit últim de la nostra funció: educar per a la transformació, imprescindible per al canvi social, per a poder pensar una societat que aporti benestar a tota la població. 
Quan tornem del desconfinament tindrem davant nostre una situació molt complexa. Necessitarem molta força de voluntat, molt de treball compartit i col·laboratiu, en xarxa, per posar unes tímides bases del que pot ser una educació pública pensada de manera diferent, en la línia d’esdevenir una institució essencial. 
Tinc la certesa absoluta que la situació no serà fàcil, ni el canvi vindrà de forma natural. Caldrà molta visió a mig i llarg termini, reflexió compartida del sentit i les finalitats, compromís dels docents i de les comunitats educatives i polítiques realment transformadores per part de l’administració. Res se’ns donarà de forma gratuïta. Si som capaços de superar el corporativisme desmobilitzador, potser si que podrem aprofitar aquesta oportunitat que ens ha portat, inesperadament, l’actual crisi sanitària. 

divendres, 1 de maig de 2020

Tenim unes grans oportunitats?

Es parla molt que la crisi és l’oportunitat per fer una revolta a l’educació. Per fer possible una educació pública millor, més inclusiva, amb un currículum més democràtic... Penso que no coneguem prou la realitat. Podríem parlar de si és una oportunitat o no, però davant les evidències que ens arriben des dels centres educatius, el que es veu és compromís desigual, desorientació bastant generalitzada i demandes individualitzades i corporatives sense escoltar a la resta de sectors, als que pensen diferent, i sense una visió global. Exceptuant algunes excepcions. 

El covid, d’entrada, no ha solucionat res. Ha aguditzat els problemes i els ha despullat davant tothom. Han aparegut els coneguts i els que no coneixíem, les fortaleses i les febleses de les escoles, dels docents, de les famílies. No hem superat el corporativisme: defensa de les vacances i els horaris, acusacions de privilegiats, espolsar-se les responsabilitats i el compromís, pilotes fora a l’hora de parlar de recursos, falta de confiança amb l’escola, compromís comunitari amb els projectes, agraïments i retrets, consens i conflictes, encerts i errors... Busqueu els actors de cadascuna d’aquestes posicions. Hi trobareu docents i directius, administradors i famílies, amb les millors intencions, però amb una visió excessivament particular del que està passant. 


Si volem abordar qualsevol problema dels que té plantejats l'educació pública, caldrà molta voluntat, esforç i encertar bé les propostes. Un treball molt rigorós des dels centres educatius, un lideratge reconegut, unes comunitats compromeses i un compromís decidit de la majoria dels docents. 

A més de recursos i una bona política educativa. Els recursos sols no solucionaran res i no està tant clar que ens arribin, sinó som capaços de convertir-los en imprescindibles davant de la societat. 

Sí: abans del coronavirus això ja era necessari perquè els problemes, les situacions corporatives i la manca de recursos ja existien. I, en condicions normals, no ho vam poder, saber o voler arreglar... Ara, ho abordarem en la nova complexitat que s’ha creat i que continuarà al setembre? Som-hi si realment som conscients del què tenim al davant i de què ens demana aquesta situació als docents, a les comunitats educatives, a l’administració i a la societat en general.

diumenge, 26 d’abril de 2020

Preguntes després de tanta lectura de notícies, comentaris i articles d’opinió.

Aquests són alguns dels twits que he publicat durant el confinament. No sóc molt partidari dels twits, per les poques possibilitats de matisar que tenen. Quan m'haig d'aclarir necessito escriure més que uns quants caràcters. 

@joandomenechfra 


  • Si en l’actual situació defensem l’aprovat general, ¿perquè, en condicions normals, no defensem que tothom avanci en el seu itinerari educatiu, sense suspendre a ningú ? No entenc, ingenu que sóc, el sentit de les qualificacions.

  • ¿No podríem deixar de parlar que en les activitats d’estiu hi haurà més contingut educatiu? Vol dir que, fins ara, no eren plenament educatives? O, és que volem dir una altra cosa? A veure...l’esport i el joc no són educatius?

  • Aconseguirem que durant un mes (està bé posar terminis) tots els nens i nenes tindran la possibilitat de gaudir d'activitats d'estiu? I que ningú ho deixarà de fer per qüestions econòmiques? I que les administracions, coordinades, ho facilitaran i garantiran?

  • El confinament total dels infants es mou entre la sobreprotecció i el menyspreu de les seves necessitats. Però, ¿no creieu que s’apliquen aquestes mesures a tots nosaltres per motius semblants? En comptes de sobreprotecció parlem de desconfiança i control. 

  • Quantes situacions viscudes aquests dies ens han posat sobre la taula problemes educatius no resolts en la situació de normalitat? Hem pogut fer una bona llista, per incloure-ho en el pla per després del confinament? Podem compartir-la amb la comunitat?

  • Quants plans a distància s’han fet amb la implicació de l’alumnat, dissenyats i acordats amb ells i elles? Segur que bastants. És un bon moment perquè s’exercitin en l'autoregulació i l’autonomia. Un aspecte interessant a acompanyar, observar i valorar.

  • Si els valors els treballem fonamentalment des del nostre testimoni i en la pràctica del dia a dia, ¿quins serien els valors que volem i podem transmetre aquests dies i com ho podem fer? Perquè... encara creiem que és important educar en valors, no?
  • Aquesta situació que estem vivint ens ha fet evident, la necessitat d’una gran economia d’esforços. Quants continguts del currículum escolar hem decidit que no són tant importants i que, potser, val la pena que fem la llista dels que sí que cal prioritzar?
  • Deixarem de pensar en el currículum com un temari, una llista de coneixements que cal aprendre per aprovar? El pensarem com allò que ens permet conèixer, entendre i interpretar el món i tenir recursos per a poder-hi viure i conviure amb dignitat?

    Sempre em pregunto el perquè passa que obviem aquesta orientació i l'interpretem de forma tant prescriptiva. Què i qui fa que sigui així. M'agradaria que ara fossim capaços de capgirar aquesta interpretació.

    Els coneixements sempre hi són. Formen part dels continguts d’aprenentatge, juntament amb els procediments, actituds i valors. El problema és quin sentit donem a aprendre’ls... Penso que en funció d’això generem expectatives i entusiasme o desafecció per aprendre. 
  • Els docents han fet plans per contactar amb el 100% de l’alumnat. Sinó ho han aconseguit, ho han recollit per treure’n conclusions i fer canvis? Parlem d’inclusivitat i sembla que un 15% de les famílies es queixen que no hi ha cap contacte.
  • Les famílies, a més de manifestar que hi ha poc o massa contacte o pocs o masses deures,aprofiten per pensar el seu paper educatiu, al marge de substituir als mestres? I com poden ajudar en aquests moments difícils? Tots estem aprenent i val la pena mantenir el to.
  • Els equips directius estan en una posició complexa. Han d’informar clarament a totes les famílies. Han de consensuar amb els docents actituds i prioritats. Valorarem i recolzarem els esforços que fan en aquesta direcció? I amb els errors els ajudarem a millorar?